¿Qué quiere Dios de ti?
- Santiago Toledo Ordoñez

- 6 ene
- 2 Min. de lectura
No es una pregunta simple, ni cómoda, ni rápida.Porque cuando preguntamos qué quiere Dios de nosotros, en realidad estamos preguntando qué tipo de ser humano estamos eligiendo ser cuando nadie nos obliga, cuando nadie nos aplaude y cuando ya no podemos escondernos detrás de excusas.
¿Quiere Dios que seas una persona culta?Tal vez sí, pero no para acumular conocimientos como trofeos, sino para comprender el mundo con mayor profundidad y no caer en la ignorancia disfrazada de opinión fuerte.
¿Quiere que seas sabia?
Probablemente, pero no esa sabiduría que se usa para corregir a otros desde arriba, sino la que sabe cuándo hablar, cuándo callar y cuándo acompañar sin invadir.
¿Quiere que seas histérica, reactiva, hater, herida, hiriente, crítica desde el ego, convencida de que es más que los demás?Eso no parece divino, aunque sea profundamente humano.Eso nace del miedo, de la herida no mirada, del dolor que se defiende atacando, de la inseguridad que se disfraza de superioridad moral.
¿Quiere Dios que seas humilde?
Sí, pero no pequeña. No sumisa. No apagada.Humilde no es el que se minimiza, sino el que no necesita engrandecerse a costa de otros para saber quién es.
¿Quiere que seas poderosa?
Sí, pero no dominando, sino sosteniendo.
No imponiendo, sino creando.
No controlando, sino eligiendo con conciencia.
¿Quiere que seas eterna?
Tal vez no en el cuerpo, pero sí en el impacto.En lo que dejas en otros.En las decisiones que tomas cuando podrías haber mirado hacia otro lado.
¿Quiere que seas ruidosa?
A veces.Pero muchas veces Dios se manifiesta más en el silencio coherente que en el discurso estridente.
¿Quiere que seas sabia, gentil, perspicaz?
Sí.Porque la verdadera inteligencia no humilla, no aplasta, no cancela: entiende.
¿Quiere que seas productiva?
Sí, pero no explotada. No vacía. No convertida en máquina de rendimiento sin alma.
¿Quiere que seas sonriente? No siempre.Quiere que seas honesta.Hay sonrisas que mienten más que el llanto.
¿Quiere que seas buena amante, leal, segura, armoniosa? Sí, porque amar bien —en pareja, en amistad, en trabajo, en comunidad— es una de las formas más profundas de espiritualidad práctica.
¿Quiere que seas valiente? Definitivamente.Valiente para mirarte, para pedir perdón, para irte cuando ya no es, para quedarte cuando sí lo es, para elegir distinto a lo esperado.
¿Quiere que seas inteligente?
Sí, pero no solo de mente.Inteligente emocionalmente.Inteligente espiritualmente.Inteligente para no repetir patrones que ya sabes a dónde llevan.
Quizás Dios no quiere que seas perfecta.Quiere que seas consciente. No quiere que seas superior, quiere que seas responsable. No quiere que seas intocable, quiere que seas verdadera.
La ONU con todas las guerras que han habido también mata gente
el que nos de lo mismo el otro también es matarlo
el que me de lo mismo mi mismo también es matarme
el que decidamos hacer la diferencia desde las virtudes es vivir y tener voluntad
El buen amor, amor agape, amor maduro es ...
Comentarios