¿Qué haría Michi o Firulais en este caso?
- Santiago Toledo Ordoñez

- 21 sept 2025
- 2 Min. de lectura
Todos hemos tenido momentos en los que estamos a punto de reaccionar de forma negativa: decir algo hiriente, tomar un atajo poco ético o simplemente actuar con impaciencia. En esos momentos, antes de ceder a la reacción, surge una pregunta curiosa: “¿Qué haría Michi o Firulais en este caso?”
Sí, hablo de nuestros amigos de cuatro patas. Gatos y perros que, a pesar de su simplicidad, nos enseñan lecciones de comportamiento, empatía y alegría diaria que solemos olvidar.
La lección de Michi
Los gatos son maestros de la calma, la observación y la independencia. Cuando un gato se enfrenta a una situación complicada, no se precipita; observa, analiza y actúa solo cuando es necesario. Preguntarte “¿Qué haría Michi?” te recuerda:
Mantén la calma antes de reaccionar.
Observa la situación desde distintos ángulos.
Actúa con intención, no por impulso.
La lección de Firulais
Los perros, por su parte, nos muestran lealtad, entusiasmo y sinceridad. Firulais nos enseña a:
Mostrar afecto y gratitud genuina.
Mantener una actitud positiva, incluso ante lo negativo.
Confiar en la conexión con los demás y actuar desde el corazón.
Aplicando la filosofía animal a la vida diaria
Cada vez que te encuentres ante un desafío ético, una situación tensa o un momento de frustración, pregúntate: “¿Qué haría Michi o Firulais?” Este simple recordatorio puede ayudarte a:
Tomar decisiones más conscientes y amables.
Evitar conflictos innecesarios.
Generar un impacto positivo en tu entorno laboral y personal.
No se trata de comportarse literalmente como un gato o un perro, sino de adoptar su esencia: observación, calma, alegría, lealtad y empatía. Es un pequeño “truco mental” que te permite pausar antes de actuar, reflexionar y elegir el camino que te acerque a quien quieres ser.
Las mascotas viven en el presente, no se preocupan por lo que ya pasó ni por lo que podría pasar. Ellas nos recuerdan que la vida se trata de tomar decisiones conscientes y amorosas, incluso en situaciones negativas. Así que la próxima vez que estés a punto de reaccionar impulsivamente, pregúntate: “¿Qué haría Michi o Firulais?”
A veces, las mejores lecciones de ética, paciencia y alegría vienen de los maestros más inesperados: nuestros amigos peludos.
¿y si tu gato o tu perro tuviera más amor, moral y ética que tu? haz pensado que puede ser un referente o líder en ciertas formas de vivir.
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