¿Por qué el Estado y los gobiernos necesitan que las personas se sientan indefensas e inseguras?
- Santiago Toledo Ordoñez

- 10 ene
- 2 Min. de lectura
La inseguridad no es solo un problema social. También es una herramienta de poder.Cuando una población vive con miedo, su forma de pensar, decidir y obedecer cambia profundamente.
Un ciudadano seguro cuestiona.Un ciudadano inseguro pide protección.
1. El miedo como atajo al control
El miedo reduce la capacidad crítica. Cuando las personas se sienten amenazadas:
aceptan restricciones que antes rechazarían,
entregan libertades a cambio de promesas de seguridad,
buscan una figura de autoridad que “ponga orden”.
En ese contexto, el Estado no necesita convencer: solo necesita tranquilizar.
2. Dependencia institucional
Una población autónoma es difícil de gobernar.Una población indefensa depende de:
subsidios,
permisos,
protección,
intermediarios estatales.
La inseguridad crea dependencia. Y la dependencia consolida poder político.
3. Justificación del aparato estatal
Más miedo implica:
más presupuesto en seguridad,
más leyes de excepción,
más vigilancia,
más burocracia.
La inseguridad legitima la expansión del Estado. Sin amenaza, muchas estructuras perderían sentido o financiamiento.
4. Ciudadanos ocupados en sobrevivir
Cuando las personas viven preocupadas por:
llegar a fin de mes,
no ser asaltadas,
no perder el empleo,
no enfermar,
no tienen tiempo ni energía para:
organizarse,
fiscalizar,
exigir cambios estructurales.
La precariedad fragmenta, y una sociedad fragmentada es más fácil de administrar.
5. El relato del salvador
Gobiernos fuertes se construyen sobre narrativas simples:
“Sin nosotros, esto sería un caos”.
Para que ese relato funcione, el caos debe sentirse real o permanente.La inseguridad no siempre se resuelve porque también cumple una función simbólica: recordar quién manda.
6. No es conspiración, es diseño de incentivos
Esto no implica que todos los gobiernos “quieran” ciudadanos indefensos.Implica que los sistemas políticos tienden a recompensar el control más que la emancipación.
Empoderar personas:
reduce dependencia,
exige transparencia,
debilita monopolios de poder.
No todos están dispuestos a pagar ese precio.
Un Estado fuerte no debería necesitar ciudadanos débiles.Pero muchos gobiernos funcionan mejor cuando las personas:
tienen miedo,
se sienten solas,
dudan de su propia capacidad.
La verdadera amenaza para el poder no es el crimen ni el desorden,es una ciudadanía segura, organizada y consciente.
Y esa es, quizás, la inseguridad que más se evita resolver.
El subdepartamento de la subsecretaria del subministerio de la subsubsub orden del gobierno de turno para subrogancia de supervision administrativa
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