Los Ángeles de Victoria's Secret: Alas, Glamour y una Era Irrepetible
- Santiago Toledo Ordoñez

- 19 mar
- 3 Min. de lectura
El Nacimiento de un Ícono
En el mundo de la moda hay desfiles, y luego está el Victoria's Secret Fashion Show. Durante casi tres décadas, esta pasarela fue mucho más que un evento comercial: fue un fenómeno cultural global que convirtió a un grupo selecto de modelos en algo que el mundo no había visto antes. No eran solo modelos. Eran Ángeles.
El concepto nació a finales de los años noventa cuando la marca decidió que sus modelos más emblemáticas merecían un título propio, un contrato especial y un par de alas que pesaban, en algunos casos, más de veinte kilos. Con ese gesto simbólico, Victoria's Secret no solo vendía lencería: vendía un ideal, una fantasía y, durante un tiempo, uno de los shows más vistos del planeta.
Las Alas y lo que Representaban
Las alas eran el corazón del espectáculo. Diseñadas por artistas y artesanos especializados, cada par era una obra de arte única: construidas con plumas, cristales Swarovski, metales, telas y materiales exóticos que podían tardar meses en fabricarse. Algunas valían cientos de miles de dólares.
Pero más allá del lujo, las alas representaban algo más poderoso: la transformación. La modelo que las portaba dejaba de ser una persona y se convertía en un símbolo. Caminaba diferente, miraba diferente. Y el mundo la miraba diferente también.
Las Grandes Ángeles: Mujeres que Marcaron una Época
Detrás de cada par de alas había una historia humana real, una carrera construida con disciplina, sacrificio y una presencia escénica que no se aprende en ninguna academia.
Adriana Lima fue quizás la Ángel más longeva y querida. La brasileña de Salvador de Bahía desfiló para la marca durante casi veinte años, convirtiéndose en el rostro más reconocible del show. Su última pasarela en 2018 terminó con ella llorando en la pista, y el mundo lloró con ella.
Tyra Banks fue pionera: una de las primeras modelos negras en alcanzar el estatus de Ángel en una época en que la industria de la moda era mucho menos diversa que hoy. Abrió puertas que otros aún no habían visto.
Heidi Klum, la alemana de Bergisch Gladbach, llevó la energía y el humor al show como nadie más. No solo caminaba: actuaba, improvisaba, se divertía. Demostró que la pasarela podía ser también un escenario de personalidad.
Gisele Bündchen, antes de convertirse en una de las modelos mejor pagadas de la historia, fue una Ángel que redefinió lo que significaba tener presencia en una pasarela. Cada paso suyo parecía una declaración.
Alessandra Ambrosio, Miranda Kerr, Candice Swanepoel, Doutzen Kroes: nombres que durante años fueron sinónimo de un ideal de belleza que el mundo consumía con devoción y que, con el tiempo, empezaría a cuestionar.
El Show: Una Producción sin Igual
El Victoria's Secret Fashion Show no era solo una pasarela. Era una producción televisiva de primer nivel. Cada año reunía a los artistas musicales más grandes del momento para actuar en vivo mientras las modelos desfilaban: Taylor Swift, Rihanna, Bruno Mars, The Weeknd, Ed Sheeran. La combinación de música en vivo, coreografías, luces y alas monumentales lo convertía en algo a mitad de camino entre un concierto y un espectáculo de circo de alta costura.
En su momento de mayor audiencia, el show era visto por más de doce millones de personas solo en Estados Unidos, y transmitido en más de cien países. Era, sin exageración, uno de los eventos televisivos más esperados del año.
El Final de una Era
Pero los tiempos cambiaron. A finales de la década de 2010, el mundo empezó a mirar el show con otros ojos. Las críticas sobre la falta de diversidad corporal, racial y de género se volvieron imposibles de ignorar. El ideal físico que la marca había promovido durante décadas comenzó a verse no como aspiración sino como exclusión.
En 2019, Victoria's Secret canceló el show. Sin fanfarria, sin despedida oficial. Simplemente no hubo edición ese año, ni el siguiente.
Fue el fin de una era. Una que había dado al mundo imágenes imborrables, carreras legendarias y, también, conversaciones necesarias sobre qué tipo de belleza merece ser celebrada y quién tiene derecho a sentirse representada en una pasarela.
Lo que Queda
Los Ángeles de Victoria's Secret fueron, en su tiempo, el pináculo de un modelo de industria que ya no existe de la misma manera. Hoy, muchas de ellas son empresarias, activistas, madres y referentes culturales que han sabido evolucionar mucho más allá de las alas que las hicieron famosas.
Y el show, aunque cancelado, sigue viviendo en la memoria colectiva como un capítulo brillante, contradictorio e irrepetible de la historia de la moda. Como casi todo lo que realmente importa, fue hermoso y problemático al mismo tiempo.
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