La relación entre Jesús y María
- Santiago Toledo Ordoñez

- hace 8 horas
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Al igual que con Santiago, hay dos Marías fundamentales en la vida de Jesús con relaciones muy distintas pero igualmente profundas:
1. María, su madre
El vínculo más originario
La relación comienza antes del nacimiento: María recibe el anuncio del ángel y acepta con su famoso "Hágase en mí según tu palabra" (Lucas 1:38). Desde el inicio, su maternidad estuvo marcada por una dimensión que la superaba.
Una madre que guardaba y reflexionaba
Lucas describe a María como alguien que guardaba todas las cosas en su corazón (Lucas 2:19, 2:51). No siempre comprendía lo que su hijo hacía, pero sostenía los misterios en silencio y meditación. Era una presencia contemplativa más que protagonista.
Momentos clave de su relación
La presentación en el templo: El anciano Simeón le profetizó que una espada atravesaría su alma, anticipando el dolor que vendría (Lucas 2:35).
El niño perdido en el templo: A los 12 años, Jesús se quedó sin avisarles. Cuando María lo encontró y le reprochó, él respondió que debía ocuparse de las cosas de su Padre, una respuesta que ella no comprendió del todo (Lucas 2:49).
Las bodas de Caná: María le dice a Jesús que no tienen vino. Él responde con cierta distancia: "¿Qué tengo yo contigo, mujer?", y sin embargo ella actúa con confianza y les dice a los sirvientes que hagan lo que él diga. Jesús realiza su primer milagro (Juan 2:1-11). Es un momento de tensión y confianza mutua.
La tensión con su familia
En un episodio de Marcos 3, María y los hermanos de Jesús van a buscarlo porque pensaban que había perdido el juicio. Jesús, al saberlo, señala a quienes lo rodean y dice: "Estos son mi madre y mis hermanos", ampliando el concepto de familia al de los que hacen la voluntad de Dios. No era un rechazo, sino una redefinición.
Al pie de la cruz
El momento más desgarrador es cuando María estuvo presente en la crucifixión. Jesús, desde la cruz, la encomendó al discípulo amado: "Mujer, ahí tienes a tu hijo", y a Juan: "Ahí tienes a tu madre" (Juan 19:26-27). Incluso en su agonía, Jesús atendió el cuidado de su madre.
2. María Magdalena
Una relación de gratitud y devoción
Los evangelios indican que Jesús expulsó de ella siete demonios (Lucas 8:2), lo que marcó un antes y un después en su vida. A partir de ese momento, María Magdalena lo siguió y formó parte del grupo de mujeres que sostenían económicamente su ministerio.
Presencia en los momentos decisivos
Mientras los apóstoles huyeron, María Magdalena estuvo:
Al pie de la cruz durante la crucifixión
Presente en el entierro, observando dónde lo sepultaban
En la mañana de la resurrección, fue al sepulcro antes que nadie
El encuentro de la resurrección
El pasaje más emotivo es Juan 20:11-18. María llora junto al sepulcro vacío. Jesús aparece y ella no lo reconoce, creyendo que es el jardinero. Solo cuando él la llama por su nombre —"María"— ella lo reconoce. Jesús le encarga ser la primera en anunciar la resurrección a los apóstoles. Por esto la tradición la llama "apóstol de los apóstoles".
Las dos Marías: un contraste iluminador
María, su madre | María Magdalena | |
Tipo de vínculo | Maternal, originario | Discipular, transformado |
Actitud | Contemplativa, silenciosa | Apasionada, activa |
Momento culminante | Al pie de la cruz | Primera testigo de la resurrección |
Lo que Jesús le da | Protección y cuidado final | Misión y reconocimiento por nombre |
Lo que une a ambas
En ambas relaciones hay algo notable: Jesús las toma en serio en una cultura donde las mujeres eran marginadas del ámbito religioso y público. Con su madre comparte humanidad y ternura; con Magdalena, confianza y misión. Las dos ocupan lugares que ningún texto de la época les hubiera reservado naturalmente.
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