Jesús y Dios amaban a las personas, pero no a los astrales bajos, espectros ni demonios
- Santiago Toledo Ordoñez

- 29 ene
- 2 Min. de lectura
Decir que Jesús y Dios amaban a las personas no significa que amaran todo lo que habitaba dentro de ellas.Esta distinción es clave y muchas veces se evita por miedo a incomodar.
Jesús amaba al ser humano, pero no amaba los astrales bajos, los espectros ni los demonios.Y esto no es una interpretación moderna: es algo que aparece claramente en los evangelios.
Jesús nunca protegió ni validó a los demonios
Cuando Jesús se encontraba con personas dominadas por fuerzas oscuras —llamadas en los textos demonios o espíritus impuros— no las justificaba, no las integraba y no las relativizaba.
No decía:
“todo es parte de ti”
“acéptalo”
“ámalo tal como es”
Jesús expulsaba esas fuerzas.
Eso deja un mensaje muy claro, incluso para alguien sin estudios:
👉 Jesús no amaba esas entidades ni estados
👉 Las consideraba ajenas al orden de Dios
Dios ama a la persona, no a lo que la destruye
Dios ama la vida, la conciencia y la dignidad del ser humano.Pero no ama aquello que deshumaniza, controla, fragmenta o desconecta del amor.
Los astrales bajos, espectros o demonios —entendidos literal o simbólicamente—
representan:
Violencia
Odio
Mentira
Dominación
Pérdida de conciencia
Destrucción del vínculo
Eso no es amado por Dios.Eso es confrontado y eliminado.
El amor divino no es permisivo
Aquí hay otro punto que debe decirse sin ambigüedad:
Dios no ama todo.Dios no bendice todo.Dios no legitima todo.
Ama a la persona,pero rechaza claramente los estados oscuros que la toman como rehén.
Si Dios amara los demonios, Jesús no los habría expulsado. Si Dios amara los astrales bajos, no habría venido a liberar.
Jesús fue compasivo con las personas, implacable con la oscuridad
Jesús perdona al ser humano.Pero no dialoga con la sombra.
No intenta convencer al demonio. No negocia con el mal. No lo espiritualiza.
Lo saca.
Porque el amor verdadero no protege lo que daña.
En palabras simples
Para que quede absolutamente claro:
Jesús y Dios sí amaban a las personas
Jesús y Dios no amaban los astrales bajos
Jesús y Dios no amaban los espectros
Jesús y Dios no amaban los demonios
Amaban al ser humano lo suficiente como para no permitir que esas fuerzas lo gobiernen.
Y eso no es falta de amor. Eso es amor verdadero.
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