Estimadas universidades de chile y del mundo, de nada sirve lo que hacen si no lo puede entender la señora Juanita
- Santiago Toledo Ordoñez

- 14 dic 2025
- 2 Min. de lectura
De nada sirve lo que hacen si no lo puede entender la señora Juanita.Y si no cambia, ni mejora, ni trasciende en la sociedad.
La producción de conocimiento no es un fin en sí mismo.La investigación, los papers, los congresos y las métricas de impacto pierden sentido cuando el saber queda encerrado en aulas, bases de datos y lenguaje inaccesible para la mayoría de las personas.
El conocimiento que no se traduce, no transforma.
Durante décadas, las universidades han sido custodias del saber. Ese rol es valioso. Pero hoy, en un mundo fragmentado, desigual y saturado de información, custodiar ya no basta. La pregunta urgente no es cuántos artículos se publican, sino a quién le sirve lo que se investiga.
Si una política pública no puede ser explicada en palabras simples, algo falla.Si un avance en salud no llega a las personas comunes, algo falla.Si una investigación social no mejora la vida cotidiana, algo falla.
La señora Juanita —esa figura que representa a millones— no necesita teorías sofisticadas. Necesita claridad, utilidad y sentido. Necesita comprender para poder decidir, cuidar, participar, exigir y vivir mejor.
Cuando el conocimiento se vuelve inaccesible, deja de ser público.Cuando no dialoga con la realidad, se vuelve estéril.Cuando no se encarna en la vida social, se convierte en un ejercicio de prestigio, no de servicio.
La universidad no debería hablar solo entre pares.Debería hablar con la sociedad.
Eso implica renunciar a cierta comodidad:– simplificar sin trivializar– comunicar sin soberbia– escuchar sin condescendencia
Implica reconocer que la verdadera excelencia no está solo en la complejidad, sino en la capacidad de hacer comprensible lo complejo.
Un conocimiento que no se entiende no empodera.Un conocimiento que no se comparte no libera.Un conocimiento que no transforma la vida cotidiana, no cumple su misión histórica.
Hoy más que nunca, las universidades están llamadas a salir de sí mismas. A bajar del pedestal, a ensuciarse con la realidad, a traducir su saber en impacto humano, social y cultural.
Porque si la señora Juanita no lo entiende,si su vida no cambia,si la sociedad no se eleva un poco más gracias a ese conocimiento,
entonces, con respeto pero con honestidad,no es suficiente.
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