Escribir, vender y crear contenido no son lo mismo, o sí lo son
- Santiago Toledo Ordoñez

- 28 dic 2025
- 1 Min. de lectura
Hay gente que escribe porque no puede no hacerlo.
Otros escriben para que algo pase.
Y otros escriben para que alguien los escuche.
El escritor escribe para entenderse.
Si no escribe, se enreda.
El copywriter escribe para que el otro decida.
Si no hay claridad, no hay movimiento.
El creador de contenido escribe para no desaparecer.
Si no conecta, se pierde.
El problema empieza cuando todos fingen ser lo mismo.
El escritor que habla de métricas sin creer en ellas.
El copywriter que se disfraza de poeta.
El creador de contenido que repite frases como si fueran propias.
No es falta de talento.
Es falta de honestidad.
Escribir bien no es sonar profundo.
Es no mentirse.
A veces toca bajar la idea.
A veces simplificarla hasta que duela.
A veces decir menos, pero decirlo de verdad.
El buen escritor incomoda.
El buen copywriter aclara.
El buen creador de contenido acompaña.
Cuando logras mezclar eso, el texto deja de parecer “contenido”.
Parece una conversación.
Y eso no aburre.
Eso se queda. Tras cada palabra, cada letra e intento, hay un nacimiento, renacimiento, un cambio de perspectiva, una identidad que a través de las letras e imágenes conecta con otras personas y consigo mismo, un inicio y un fin. Pues en el relato, al verlo, evaluarlo desde diferentes perspectivas habla de como nos descurbrimos a nosotros mismos, pues somos diversos o estáticos, simples o complejos, ¿Qué dice nuestra nuestra audiencia sobre nosotros? ¿Por qué nos recuerdan? ¿Cual es el autor más sabroso al cual haz tenido acceso o haz conocido en tu vida?
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