El mito de Orfeo y Eurídice
- Santiago Toledo Ordoñez

- 4 dic 2025
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Orfeo, hijo de la musa Calíope y célebre por su talento musical, poseía un don capaz de conmover a hombres, animales, árboles y hasta a las propias piedras. Se enamoró profundamente de Eurídice, una ninfa de extraordinaria belleza, con quien contrajo matrimonio.
Poco después de la boda, mientras caminaba por el bosque, Eurídice fue mordida por una serpiente y murió repentinamente. Devastado, Orfeo decidió descender al inframundo para recuperarla. Con el poder de su música, logró calmar a las almas, adormecer a Cerbero y conmover a Hades y Perséfone, quienes aceptaron permitirle llevar de vuelta a Eurídice con una única condición: durante el ascenso al mundo de los vivos, Orfeo debía caminar delante de ella sin mirarla hasta salir completamente a la luz.
A pocos pasos de la salida, tomado por la duda y el temor, Orfeo se giró antes de tiempo. Eurídice, aún en la penumbra, fue arrastrada de nuevo al reino de los muertos, esta vez para siempre.
Abatido y sin poder soportar la separación, Orfeo se retiró del mundo y continuó cantando su dolor hasta que, finalmente, la muerte lo alcanzó. Después, las leyendas señalan que Orfeo se reunió con Eurídice en el Hades, donde al fin pudieron permanecer juntos.
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