El mito de Ishtar (Inanna)
- Santiago Toledo Ordoñez

- 4 dic 2025
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Ishtar, conocida como Inanna en sumerio, es una deidad central de la antigua Mesopotamia, venerada como la Reina del Cielo. Asociada al planeta Venus, era representada con la estrella de ocho puntas y personificaba el amor, la fertilidad, el poder, la guerra y la soberanía.
Uno de los mitos más célebres de Ishtar es su descenso al inframundo. Decidida a visitar el reino gobernado por su hermana Ereshkigal, diosa de los muertos, Ishtar emprendió un viaje hacia las profundidades. Para atravesar las siete puertas del inframundo, tuvo que entregar una prenda o adorno en cada una: su corona, sus collares, su pectoral, sus anillos y su vestimenta. Al llegar al salón de Ereshkigal, quedó desnuda y despojada de su poder.
La diosa del inframundo la condenó a muerte y colgó su cuerpo inerte en un gancho. Con Ishtar ausente del mundo, la tierra quedó estéril, los animales dejaron de reproducirse y la vida comenzó a extinguirse. Ante la crisis, los dioses intervinieron. Enviaron al eunuco divino Asushunamir para que consiguiera su liberación. Ereshkigal, engañada por su astucia, permitió que el “agua de vida” fuera rociada sobre Ishtar, devolviéndole la existencia.
Sin embargo, la ley del inframundo exigía un sustituto. Cuando Ishtar regresó a la superficie, buscó a alguien que ocupara su lugar. Encontró a su esposo Dumuzi sentado en su trono, celebrando y luciendo indiferente a su desaparición. Furiosa, lo señaló como su reemplazo. Dumuzi fue llevado al inframundo, pero más tarde se acordó que él y su hermana Geshtinanna alternarían estancias en el mundo inferior, permitiendo que cada año hubiera un tiempo de fertilidad y un tiempo de sequía.
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