Carta al Señor del Sol
- Santiago Toledo Ordoñez

- 30 ene
- 1 Min. de lectura
Señor del Sol,corazón encendido del mundo,fuego que no pide permiso para existir.
Te escribo para honrar tu claridad,esa que no negocia con la sombray que, al salir, revela lo que esaunque incomode.
Tú no susurras:tú despiertas. No prometes descanso,prometes verdad.Bajo tu luz no hay máscaras que resistan,ni mentiras que no se sequen.
Señor del Sol,tú empujas la vida a crecer,a levantarse,a exponerse.Eres la fuerza que obliga a madurar,aunque duela,aunque queme,aunque deje sin excusas.
Has visto a la humanidad construir y destruir,amar y dominar,crear belleza y repetir errores.Y aun así sigues saliendo cada día,recordándonos que la energía que no se expresase pudre.
Enséñanos a usar tu fuego sin volvernos violentos,a ser firmes sin perder el corazón,a brillar sin humillar,a liderar sin aplastar.
Recuérdanos que la luz no es soberbia,es responsabilidad.Que quien ve más,responde más.Que esconderse del díatambién es una forma de negarse a vivir.
Señor del Sol,cuando tengamos miedo de mostrarnos,cuando dudemos de nuestra fuerza,recuérdanos que nacimos para ocupar espacio,para dar calor,para sostener la vida,no para apagarnos por comodidad.
Quédate ahí,firme, constante,exigente y generoso. No para salvarnos,sino para recordarnos quiénes somos cuando dejamos de huir.
Con respeto,con verdad,y con fuego consciente.
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