¿Vivimos en Fantasías? La Construcción Mental de Nuestra Realidad
- Santiago Toledo Ordoñez

- 8 ago 2025
- 2 Min. de lectura
Si la ciencia hace descubrimientos que después se revocan, si el mundo está creado en torno a ideologías, si la sociedad se ha forjado con religiones y con las mentalidades de personas que tienen poder pero no necesariamente un conocimiento complejo de los eventos, como también hay personas que viven en el pasado o bien en el futuro, ¿podríamos decir que las personas viven en fantasías?
Podríamos afirmar que, en gran medida, las personas viven en construcciones mentales que funcionan como fantasías, ya sean individuales o compartidas. Esto no implica que sean simples ilusiones o mentiras, sino relatos que hemos construido para darle sentido al mundo y a nuestra experiencia dentro de él.
La ciencia, aunque es uno de los métodos más rigurosos para entender la realidad, no entrega verdades absolutas e inmutables. Sus descubrimientos son provisionales y se revisan conforme avanza el conocimiento, lo que muestra que nuestro entendimiento es siempre parcial y en evolución.
Por otro lado, el mundo social en el que vivimos está profundamente mediado por ideologías: sistemas de ideas que moldean cómo interpretamos la realidad, qué valoramos y qué descartamos. Estas ideologías no solo nos guían sino que también filtran nuestra percepción, haciendo que vivamos en una versión editada de la realidad objetiva.
Además, la sociedad se ha configurado sobre bases religiosas y políticas creadas por individuos que muchas veces carecían de un conocimiento profundo o científico, pero cuyo poder les permitió establecer estructuras, normas y creencias que han perdurado y que seguimos interiorizando.
La relación con el tiempo también es una dimensión clave: muchas personas habitan mentalmente en el pasado —por sus memorias, tradiciones o heridas— o en el futuro —por sus expectativas, miedos o planes—, lo que puede alejarlas del presente y generar una experiencia de vida basada en relatos internos más que en la realidad inmediata.
En conjunto, todas estas capas —la ciencia provisional, las ideologías, las religiones, el poder y la percepción temporal— forman una red de significados que llamamos realidad social o experiencia humana. Esta realidad es una especie de “fantasía funcional”, porque si bien no es la verdad absoluta, es el marco dentro del cual actuamos, tomamos decisiones y coexistimos.
En resumen, sí: las personas vivimos en fantasías, pero fantasías necesarias y prácticas. Son narrativas que nos permiten crear orden, sentido y conexión en un mundo complejo y cambiante. Reconocer esto nos invita a cuestionar, ampliar perspectivas y buscar una relación más consciente con la realidad, sin perder de vista que toda certeza es, en esencia, provisional.
PD: es un análisis

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