Una Isapre no puede echarte “porque sí
- Santiago Toledo Ordoñez

- 9 abr
- 2 min de lectura
Una Isapre no puede echarte “porque sí". El contrato solo puede terminarse por causales específicas, como incumplimientos graves del afiliado, falsedad en la declaración de salud, no pago de cotizaciones en ciertos casos, uso indebido de beneficios o cuando se pierde la condición que permitió afiliarse, como dejar de ser trabajador dependiente, según corresponda.
Motivos más comunes
Falsedad u omisión en la declaración de salud. Si la persona ocultó información relevante al momento de contratar.
No pago de cotizaciones. Especialmente en cotizantes voluntarios, independientes o en ciertas situaciones de cesantía.
Uso indebido de beneficios. Por ejemplo, obtener prestaciones que no corresponden o intentar usarlas de forma fraudulenta.
Omitir cargas o beneficiarios. Cuando se deja fuera a un familiar para perjudicar a la Isapre.
Pérdida de la calidad que permitió afiliarse. Por ejemplo, dejar de cumplir la condición laboral o previsional que daba derecho al contrato.
Lo importante
La Isapre debe justificar la causal y no puede terminar el contrato de manera arbitraria. En la práctica, esto significa que no basta con una sospecha: tiene que existir respaldo y un fundamento claro.
Te pueden poner término al contrato solo en situaciones excepcionales y bien reguladas, por causales específicas.
Puedo dejarte esto en formato artículo, más formal y más largo, para publicarlo o explicárselo a un cliente.
Qué no puede hacer la Isapre
La Isapre no puede “echar” a un afiliado sin fundamento. La normativa limita la posibilidad de negar afiliación, excluir grupos de personas por su ocupación o situación general, o terminar contratos sin respetar las reglas de salud y de información al afiliado. Además, la Superintendencia vigila que cualquier término de contrato se ajuste al marco legal y administrativo vigente.
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